¿Es ético hacer crowdsourcing? 23


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pez_grandeLa imagen es de Peor es nada.

Con esta pregunta acabábamos el último post sobre la esencia del crowdsourcing. Hace algunos años, El Mundo publicaba esta noticia: ‘Crowdsourcing’, cuando el pez grande se aprovecha del pequeño, donde alertaba de que “un número cada vez mayor de empresas en EEUU recurren a la creatividad e ingenio de aficionados mal pagados o, incluso, no pagados, para aminorar sus costos de publicidad, generación de contenido, investigación y desarrollo”.

Esta afirmación no es del todo cierta. Una de las claves del crowdsourcing bien hecho es, precisamente, que ambas partes salgan beneficiadas del intercambio. En la mayoría de casos, sí que se recompensa a aquellos que participan en este tipo de iniciativas, aunque el premio no tiene porqué ser económico (puede ser en forma de reconocimiento público y prestigio, de regalo de productos…). Hay ejemplos diversos: Boeing, DuPont y Procter & Gamble recurren a menudo a la inteligencia colectiva a través de Innocentive, una plataforma creada por el gigante farmacéutico Eli Lilly que facilita este tipo de prácticas y pone en contacto a empresas con problemas y personas con ideas. Otro ejemplo de este tipo de plataformas es Ideas4all.

Iniciativas como iStockphoto, un banco de imágenes hechas por aficionados, o el Goldcorp Challenge, que salvó de la ruina a esta minera canadiense a cambio de los 575.000 dólares que ofreció a los analistas que presentasen las mejores estimaciones de dónde podía encontrar oro en sus terrenos, muestran que el crowdsourcing puede ser muy útil a nivel empresarial.

Lo cierto es que no puede considerarse que iniciativas como éstas exploten a nadie: siempre que la empresa sea transparente y dé a conocer las reglas del juego y la finalidad que tendrá el material recogido, el usuario accede libremente a participar, por voluntad propia.

Sin embargo, recientemente han aparecido algunas iniciativas no tan bien vistas, como 12designer o Guerra creativa, que están recibiendo muchas críticas por ofrecer trabajos de diseño a bajo coste, una práctica que se considera  crowdsourcing mal entendido. ¿Qué pensáis de este tipo de proyectos? ¿Os parecen un abuso o una práctica habitual de crowdsourcing?

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23 thoughts on “¿Es ético hacer crowdsourcing?

  • Marcos García

    Cristina, creo que los ejempos de 12designer o Guerra creativa en el fondo, no dejan de ser una actualización del concurso creativo que ha autoarruinado a la industria de la publicidad. Como tú bien dices, el crowdsourcing es otra cosa y, desde luego no se parece en nada (o no debería parecerse) a lo que describe el artículo de El Mundo (que mete en el mismo saco los reality-shows casposos con la wikipedia).

    Para mi el crowdsourcing no sólo es ético sino que también es totalmente deseable: si las marcas quieren fidelizar a su público deberían dejar de vender productos y tratar de ofrecerles soluciones. Y sólo podrán ofrecerles las soluciones que necesitan si realmente los escuchan. Creo que esa es la verdadera esencia del crowdsourcing.

  • Xavier Lasauca i Cisa

    Obres un debat molt interessant, Cristina. Penso que, com molt bé dius, amb transparència i unes regles del joc clares no hi ha res a tèmer. Ben al contrari, estem davant del que podria ser una reformulació de la professió de recercaire (en vaig parlar en el meu bloc, en un dinàmic intercanvi d’impressions sobre la qüestió via bloc amb Miquel Duran i Alfons Nonell, http://tinyurl.com/2avtpb8 ). El perfil del personal investigador podria tendir cap a un perfil més proper al d’emprenedor/a, més que no pas al de mercenari/ària ‘low cost’.

  • Angeles Rapa

    Después de 15 años dedicándome al diseño gráfico y editorial sólo puedo decir que no me sorprenden casos como 12designer o Guerra creativa. No son crowdsourcing, sólo concursos muy baratos en los que clientes, que desconocen o no valoran esta profesión, marcan un precio final absurdo. Ningún diseñador profesional que se precie se prestará a este tipo de servicios y aunque desconozco el resultado final de los trabajos dudo mucho de su calidad gráfica.

  • Cristina Aced Post author

    Interesante debate. ¡Gracias por vuestras aportaciones!

    A modo de resumen, me quedo con la frase de Marcos: «el crowdsourcing no sólo es ético sino que también es totalmente deseable». El crowdsourcing bien entendido, añadiría. Quizá el error viene de llamar así a algunas iniciativas que no lo son. Es lo que pasa a menudo: cuando un término está de moda, parece que todos quieran subirse al carro, cuando en realidad lo que deberíamos tener claro es que «no todo vale».

  • Juan Iraola

    Creo que el crowdsourcing es un nuevo modelo a considerar, me parece muy positivo que las empresas e incluso gobiernos, consideren a los empleados, a los clientes y a los ciudadanos a la hora de proponer nuevas ideas e iniciativas.

    En cuanto a las propuestas de 12designer o Guerra creativa, proponer un marco de servicios en los que clientes y proveedores se pueden poner de acuerdo, el tiempo dará y quitará razones, en el trabajo de diseño (como en muchos otros) se aplica la fórmula de calidad x exclusividad = precio, mucha calidad y exclusivo no cuadra con barato, pero insisto sólo hay que esperar.

    En cuanto al crowdsourcing, he realzado dos artículos referidos a este concepto http://juaniraola.wordpress.com/2010/06/24/crowdsourcing-el-poder-de-las-masas-a-beneficio-de-la-empresa/ donde habla del modelo de gestión y distintas aplicaciones, y http://juaniraola.wordpress.com/2010/07/10/buscando-como-reducir-la-deuda-facebook-crowdsourcing-gobierno-y-ciudadanos/ donde explica una iniciativa concrete aplicada por el gobierno británico.

  • Ralph del Valle

    Hola a todos,

    en primer lugar, Cristina, gracias por abrir este debate y tenernos en cuenta, aunque sea como ejemplo negativo para algunos 🙂

    Me llamo Ralph del Valle y soy el responsable para España de 12designer, así que me gustaría contribuir al debate con, como dicen los ingleses, mis dos peniques.

    Como bien dice Marcos, yo también me quedo con la frase de «el crowdsourcing no sólo es ético sino que también es totalmente deseable”. Durante muchos años la estructura de las agencias de publicidad y comunicación (que es el caso que nos ocupa a nosotros) han vivido anquilosadas en un sistema que ni mucho menos aseguraba buenos resultados a los clientes: ellos eran gurús -que tarifaban desorbitadamente- y no importaba cuáles eran las necesidades reales del cliente. Es decir: cobraban y vendían lo mismo a Coca-Cola que a una start-up, lo cual muchas veces suponía la ruina de la start-up: Coca-Cola sí puede permitirse un patinazo, una empresa pequeña no. Lo que iba haciéndose necesario era una opción más dinámica, no tan «elevada», si se me permite la expresión, no tan exhaustiva ni tan amplia. Ahí es donde el crowdsourcing aporta valor: es una herramienta muy dinámica y rápida para encargos concretos. Los ejemplos de iStockPhoto o de Goldport son desde luego muy gráficos.

    Naturalmente, como bien decís, el peligro que tiene es que la gente abuse de los huecos de este sistema de trabajo. Pero eso, me temo, es una característica humana: siempre vamos a encontrar a algunos que quieren sacar beneficio deshonesto de las ventajas que ofrece algo. Un ejemplo: mi novia es traductora. Muchas agencias, antes de encargar trabajos o de contratar a alguien, hacen pruebas de traducción, como es lógico. Ella conoce no pocas agencias que, cuando tienen que traducir un libro, mandan 20 «pruebas de traducción» a 20 traductores distintos, los pegan, y si te he visto no me acuerdo. Ni coherencia textual, ni respeto por el trabajo ajeno. Y eso ocurre con la connivencia de editoriales de renombre. Evidentemente el crowdsourcing tiene peligros, por eso tratamos de evitarlos -en nuestro caso- yendo lentamente hacia un sistema de pagos por anticipado y garantías. Precisamente, porque hay que dejar las reglas claras desde el principio, y evitar que nadie se aproveche de las mismas.

    Un saludo a todos!

    Ralph del Valle

  • Santiago

    Aún tengo que informarme bien de lo que significa exactamente el crowdsourcing, pero si significa: «yo hago un trabajo concreto para una empresa con la posibilidad de que no sea remunerado», en ese momento ya me parece ilícito.

    Desde cuándo el trabajo de un ser humano se puede someter a concurso?

    Me parece totalmente degradante y escandalosamente humillante. Lo triste es que en esta sociedad ya no nos escandalizamos por nada, porque estamos anestesiados, y al que se escandaliza (aunque sea desde el respeto) se le mira como si hubiese perdido los modales.

  • Cristina Aced Post author

    Hola, Santiago,

    el crowdsourcing bien entendido no busca lucrarse con el trabajo ajeno sino trabajar de forma colaborativa para que el resultado sea mejor.

    Un saludo y gracias por pasarte por aquí,

    Cristina

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