Lo que la comunicación puede aprender de la buena cocina 1


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RiFF

El pan de aceite del RiFF y su interpretación del Bloody Mary.

Hace unos días tuve el placer de descubrir la alta cocina de la mano del RiFF, en Valencia. Alta cocina o más bien buena cocina, como defiende Bernd Knöller, el chef y alma mater del RiFF. Fue mi primera experiencia en un restaurante con una estrella Michelín y dos soles de Repsol y no será la última. Y no solo disfruté de buena cocina, también aprendí mucho de comunicación. Seguid leyendo y descubriréis por qué lo digo.

Mi cena en el RiFF fue un festival de emociones. Nunca la cocina me había sorprendido tanto. Una experiencia que hay que vivir. “La cocina ha de emocionar” , me dice Bernd. Y no puedo estar más de acuerdo con él.

En el RiFF, los camareros no sólo sirven las mesas, fluyen por la sala con los platos, los acompañan. Ver trabajar a Paquita y al servicio de sala es puro arte. Estoy convencida de que en la cocina el ambiente será similar, a juzgar por los platos que tuve el placer de degustar. Para haceros una idea, podéis pasaros por su página web y disfrutar con las fotos de Xavier Mollà.

Bernd me sorprendió con un menú a medida. Disfruté cada plato, pero si tuviera que elegir tres, me quedaría con su interpretación del Bloody Mary (¡que no es rojo!), con el intenso sabor de la yema de huevo con jugo de champiñones oxidados y topinambur (delicioso tubérculo) y con el arroz de queso manchego ahumado y rúcula. Y, por supuesto, con el pan, un pan de aceite casero que es el mejor que he probado en mucho tiempo. Aquí tenéis una pequeña muestra, aunque en las fotos no podáis disfrutar de los sabores.

platos del RiFF

Yema de huevo con jugo de champiñones oxidados y topinambur // Arroz de queso manchego ahumado y rúcula // Helado de manzana con albahaca

Si habéis llegado hasta aquí os preguntaréis qué hago hablando de un restaurante en Blog-o-corp, que es un blog de comunicación. Como he dicho al principio de este post, en el RiFF aprendí cinco lecciones que son aplicables a la comunicación:

  • La comunicación, como la cocina, ha de emocionar. En el RiFF, la combinación de ingredientes y sabores es una explosión de emociones en el paladar. Un plato que no transmite nada es solo un plato más y lo mismo pasa en comunicación.
  • La comunicación, como la cocina, ha de sorprender. ¿Os imagináis poner albahaca en un postre? Degustad el fantástico helado de manzana con albahaca del RiFF y os alegrará descubrir que las cosas no siempre son lo que parecen. Otro buen ejemplo son las judías verdes con tocino: ingredientes comunes para un plato donde el sabor es de todo menos común.
  • La comunicación, como el servicio de sala, debe anticiparse a las necesidades de su público.
  • La comunicación, como un buen camarero, ha de ser sutil. Los camareros del RiFF en ningún momento interrumpen la experiencia sino que acompañan al comensal con explicaciones pertinentes, con detalles y gestos para que su experiencia sea aún más placentera.
  • Importa el contenido pero también la forma de presentarlo. Los ingredientes han de ser de primera calidad y estar bien cocinados y combinados. Si además están bien presentados y el plato entra por los ojos, mejor aún.

No puedo acabar este post sin contaros que durante los últimos meses he tenido el placer de trabajar con Bernd Knöller y ayudar al RiFF con su estrategia de comunicación digital. Un proyecto apasionante con el que estoy aprendiendo mucho. La renovación de la página web es solo el primer paso de varias mejoras que Bernd y su equipo están implementando poco a poco. Sin duda, la clave del éxito de la comunicación del RiFF es el trabajo en equipo bien hecho y la personalidad arrolladora de su chef, Bernd, que tiene las cosas muy claras y transmite seguridad y pasión en todo lo que hace y dice.

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One thought on “Lo que la comunicación puede aprender de la buena cocina

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