El intento de control puede acabar con la comunicación interna 0


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Inmersa de lleno en la preparación del Manual de comunicación interna de Dircom, estos días estoy leyendo con atención las entrevistas que hemos hecho a dircoms, directores de recursos humanos y CEOs. Es muy interesante conocer de primera mano cómo entienden ellos la comunicación interna y ver los distintos puntos de vista y matices que aportan dependiendo de su posición dentro del organigrama de la empresa.

Aunque, por supuesto, el tema da para mucho (un libro, de hecho 😉), en este post quiero compartir algunas reflexiones sobre el control y sobre la profesionalización.

Tanto los dircoms como los profesionales de recursos humanos coinciden en que una tarea clave de comunicación interna es tener los oídos bien abiertos para tomar el pulso a lo que se cuece dentro de la organización. En este sentido, hay que prestar atención a los canales formales de comunicación, pero también a los informales.

Son precisamente los canales informales los que pueden resultar más críticos. Diversos entrevistados insisten en que conviene escuchar las conversaciones que los empleados tienen por los canales informales, pero sin pretender controlarlas. El peligro reside en que los empleados interpreten el interés del equipo de comunicación interna como un intento de coartar su libertad de expresión y una intromisión en su privacidad.

También los CEOs hacen referencia al peligro que puede suponer el intento de control de la comunicación interna por parte de la dirección. Señalan que la dirección ha de participar en el diálogo interno, y dar el visto bueno a la estrategia de comunicación de la empresa, tanto externa como interna, pero sin pretender monopolizarla. Cada uno ha de ocuparse de lo suyo, dicen. Y aquí es donde aparece el tema de la profesionalización.

La comunicación interna sirve para informar, pero también para compartir los valores, cohesionar, crear orgullo de pertenencia… Lograr estos objetivos solo es posible si la gestión de la comunicación interna está en manos de profesionales. Todos los empleados pueden comunicar (y de hecho comunican), pero eso no significa que cualquier persona esté preparada para gestionar la comunicación interna de forma profesional.

Tampoco hay que confundir los términos: el departamento o equipo de comunicación interna ha de estar formado por profesionales de la comunicación, pero no ha de creer que tiene el monopolio de la comunicación interna. De hecho, una de las funciones de los profesionales de comunicación interna es formar a los empleados, en especial a los directivos y mandos intermedios, en habilidades comunicativas, para que cuando se comuniquen con sus equipos y colaboradores sepan hacerlo bien.

Cada vez más, la comunicación interna se entiende como algo transversal que empapa a toda la organización, porque los seres humanos somos sociales por naturaleza y necesitamos comunicarnos. ¿Y qué es una organización sino un conjunto de personas?

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