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Comunicación digital, narrativas digitales y comunicación interna por Cristina Aced

Reflexiones en torno al big data: huella digital, intimidad y apertura

por | Sep 2, 2014 | Social media | 1 Comentario

«La mejor forma de preservar las cosas es hacerlas accesibles«, asegura Brewster Kahle, emprendedor y fundador del Internet Archive, una institución sin ánimo de lucro que desde 1996 archiva todas las páginas web con el objetivo de crear el archivo digital más completo del mundo. Registrándolas y haciéndolas accesibles facilitan su preservación.

Así que si queremos asegurarnos de que algo no se pierde, más seguro que guardarlo en un disco duro es compartirlo, porque el acceso facilita la preservación. Precisamente esta es la idea que defiende el movimiento open (open data, open source, open knowledge). La apertura y el uso creciente de Internet están redefiniendo las fronteras de lo privado y lo público. Hoy en día, las empresas ven cómo la frontera entre comunicación interna y la externa se difumina cada vez más, y mientras algunas se llevan las manos a la cabeza otras se plantean hacer pública su comunicación interna.

La cita de Kahle con la que se inicia este post está sacada de un vídeo que se muestra en la exposición Big Bang Data, que podéis ver en el CCCB de Barcelona hasta el 26 de octubre (los domingos por la tarde, la entrada es gratuita) y que en 2015 llegará a la Fundación Telefónica Madrid. La visita a la exposición es más que recomendable, me atrevería a decir que es obligatoria (Víctor Puig coincide), porque no solo ayuda a entender qué es el big data (con todos sus claroscuros) sino que reflexiona sobre la privacidad, la transparencia y la apertura en Internet. No os perdáis tampoco la página web del proyecto Big Bang Data, con numerosos recursos sobre estos temas.

El big data es una gran oportunidad pero también plantea muchos retos.  Porque no, no es oro todo lo que reluce y aún menos cuando nos referimos al petróleo del siglo XXI: los datos.  Que vamos dejando rastro mientras navegamos por la Red es algo que todos sabemos (o deberíamos saber) a estas alturas (echando la vista atrás, encuentro un post de 2007 que ya reflexionaba sobre la huella digital). Pero quizá no somos tan conscientes de lo que se puede llegar a saber con los datos que publicamos y compartimos de forma casi impulsiva. Dos buenos ejemplos son los proyectos Face to Facebook y We Feel Fine.

Compartir lo que hacemos no es malo siempre que no se convierta en una obsesión que nos impida disfrutar de esos momentos. Eso sí, hemos de ser conscientes de que con cada dato compartido nos estamos exponiendo, desnudando ante el mundo y permitiendo que otros puedan acceder a nuestra intimidad. Evgeny Morozov y otros pensadores alertan del uso que pueden dar a estos datos las empresas y los gobiernos:

BIG BANG DATA // Somos datos (VOSCAT) from CCCB on Vimeo.

Siempre lúcidas las reflexiones de Morozov: aquí tenéis varios vídeos de actividades del CCCB en las que ha participado el autor.

Por otra parte, ante tal aluvión de contenidos disponibles a solo un clic corremos el riesgo de infoxicarnos, como ya advirtió Alfons Cornella en el 2000. Para muestra, un botón: aquí tenéis todas las imágenes subidas a Flickr en 24 horas, con las que Erik Kessels nos invita a reflexionar sobre la hiperabundacia de contenidos disponibles en la Red.

24 HRs in photos | Erik Kessels

24 HRs in photos | Erik Kessels

Por eso, hoy en día es casi más importante saber administrar y gestionar la información que la propia información, como explica Andy Stalman en Brand Off On: «somos ricos en información y pobres en tiempo», asegura.

Para acabar, dos datos que quizá os sorprendan:

Se explica en la exposición que: «la Nube es quizá una de las metáforas más engañosas jamás acuñadas. Detrás de ella no hay nada ligero ni intangible. Nuestra insaciable sed de datos ha producido una gran industria pesada, que no se diferencia demasiado de las factorías de la era mecánica, y una telaraña de cables y ondas electromagnéticas que envuelve el planeta por completo. Mantener nuestro ritmo incesante de producción y consumo de datos y asegurar su permanente accesibilidad tiene un impacto energético que ya no es trivial.»

Quizá penséis que hoy en día todos los datos se envían por satélite, pero lo que nos une a todos en una gran red es un sistema de fibra óptica submarino.

Y a modo de resumen, os dejo con Data Will Help Us, un manifiesto encargado por The New York Times, sobre lo que los datos nos ofrecen y los riesgos que suponen:

jonathan-harris-data-will-help-us

Data Will Help Us | Jonathan Harris

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1 Comentario

  1. ANDREA GUTIERREZ DE LOS SANTOS

    Creo que es un tema muy interesante para debatir a la hora de preguntarnos en grandes rasgos: «¿Hasta donde preservamos nuestra intimidad?» ó «¿Como entendemos el concepto de disfrutar en estos tiempos?».
    En la actualidad tendemos a privatizar o a poner filtros de privatización en todas nuestras redes sociales, cuando en realidad no somos conscientes que eso sólo aporta un efecto placebo de seguridad. Como bien se explica en el comentario y en el vídeo, todo el mundo esta conectado en una red de datos social que formamos todos y cada día más gente, por lo que en realidad, toda la información que publicamos, puede estar al alcance de todo aquel que tenga unas nociones mínimas para sustraerla.
    Sin embargo, a día de hoy hay un debate muy interesante sobre el concepto de «disfrutar». Parece que no disfrutamos de los momentos si no lo publicamos en una red social. Parece que necesitamos compartir con el resto del mundo nuestras experiencias y parece que sentimos una extraña sensación de confort cuando somos reconocidos en ello; por ejemplo, cuando nos dan like, o nos comentan sobre ello.
    Así que en mi opinión, supongo que somos esclavos de nosotros mismos. Estamos en un círculo vicioso en el que no queremos que cualquiera pueda ver nuestras según qué publicaciones y sin embargo sentimos la necesidad personal de hacerlo. Compartiendo nuestra información nos sentimos bien, sin ser conscientes de todo lo que conlleva; de que, por muchos filtros de privacidad que pongamos, todos nuestros archivos están comprimidos y existen en una red social, en la nube, donde pueden ser accesibles en cualquier momento.

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