La fórmula de la viralidad no existe

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“Queremos un viral”. ¡Cuántas veces habrán salido estas palabras de la boca de un cliente! Pues no, mire usted, los virales no se fabrican como tales, es la audiencia la que los convierte en virales. Y dos ejemplos recientes así lo demuestran.

Hace unos días la historia de Tizón nos llegaba al corazón. El hilo de Manuel Delgado tiene buenos ingredientes: es una historia tierna, curiosa y que arranca una sonrisa. Y, además, real. Aquí os dejo el inicio del hilo:

Pero el éxito de este hilo no significa que toda historia tierna, curiosa y real se vaya a convertir en viral, ¡no es tan fácil! De hecho, intentar replicar lo que triunfa una vez no suele funcionar. ¿Recordáis el éxito que tuvo el relato veraniego de Manuel Bartual en Twitter? Pues el Cuento de Navidad creado siguiendo las mismas premisas no ha funcionado tan bien y no ha sido por falta de medios, como cuentan en @Papel_EM:

Explica Francesc Pujol que la historia navideña de Bartual llegó a su timeline por tuits promocionados, no por RT de usuarios. Y concluye: “la viralidad no se amaestra”. Este otro tuit suyo lo resume todo:

Moraleja: no puedes crear un viral. Puedes crear un buen contenido, un contenido impactante, sorprendente, tierno, maravilloso, impactante… que se convierta en viral. Pero esa decisión no depende de ti: depende de la audiencia (una vez más).

 

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