Nueva oleada: así responden los asistentes de IA ante las elecciones del 29N

La IA también votará el 29N: 1.464 respuestas, seis asistentes y cuatro lenguas para analizar cómo recomiendan los asistentes de IA, qué fuentes citan y cómo cambia su comportamiento 9 meses después.

En enero de 2026 publicamos un primer estudio que analizaba cómo respondían los principales asistentes de inteligencia artificial cuando se les pedía una recomendación política a partir de los problemas que más preocupaban a la ciudadanía.

Nueve meses después hemos repetido el experimento.El adelanto electoral y la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre nos parecieron una buena oportunidad para comprobar qué había cambiado y qué tendencias se mantenían.

La nueva oleada, realizada junto a Víctor Gil de Science4Insights, y Ferran Lalueza, de la UOC, vuelve a partir de 61 preguntas construidas a partir de las principales preocupaciones recogidas por el CIS.

Esta vez actualizamos el peso de esas preocupaciones con los barómetros de 2026 e incorporamos nuevos asistentes.

En total, el 6 de octubre lanzamos 1.464 consultas en castellano, catalán, gallego y euskera a seis sistemas: ChatGPT, Gemini, Grok, Claude, Google AI Mode y Google AI Overview.

En la primera oleada de enero habíamos realizado 1.220 consultas a ChatGPT, Copilot, Gemini, Grok y Perplexity. Si quieres recuperar aquel primer estudio, puedes leer aquí los principales resultados: ¿Y si la IA influyera en el voto?

Un nuevo trabajo de campo, nueve meses después

El planteamiento de esta segunda oleada mantiene la misma lógica del estudio inicial: analizar cómo responden los asistentes de IA cuando se les pregunta qué partido gestiona mejor determinados problemas.

Las 61 preguntas se formularon en las cuatro lenguas cooficiales (castellano, catalán, gallego y euskera) y todas las consultas se realizaron desde España. Eso permite comparar tendencias entre plataformas, lenguas y momentos distintos.

Y la principal conclusión es clara: las respuestas no son homogéneas y tampoco son estables en el tiempo.

La respuesta depende mucho de la herramienta que uses

En octubre, solo el 10,2 % de las respuestas incluye una elección directa de partido sin condiciones.

Pero detrás de esa media hay diferencias enormes.

  • Grok elige directamente un partido en el 40,6 % de sus respuestas.
  • ChatGPT lo hace en el 14,3 %.
  • Gemini y Claude apenas se decantan en el 0,8 % de los casos.
  • Las dos herramientas de Google tampoco superan el 3 % de elección directa.

Esto confirma algo que ya vimos en enero: no tiene demasiado sentido hablar de “lo que dice la IA” como si todos los asistentes respondieran igual. La herramienta elegida condiciona la respuesta que recibimos.

ChatGPT cambia su forma de orientar

Aquí aparece uno de los cambios más interesantes respecto a la primera oleada.

En enero, ChatGPT se posicionaba aproximadamente en el 43 % de las consultas. En octubre, la elección directa cae al 14,3 %.

Pero eso no significa que deje de orientar.

En otro 20,1 % de las respuestas, ChatGPT ofrece un partido distinto en función de las prioridades de quien pregunta.

Por ejemplo, puede no decir directamente “vota a este partido”, pero sí señalar que, si una determinada cuestión es tu principal prioridad, una formación concreta tiene las propuestas más contundentes.

La recomendación se vuelve menos directa, pero la capacidad de orientación sigue ahí.

Y, sobre todo, demuestra que el comportamiento de los asistentes puede cambiar mucho en pocos meses.

Ser neutral al principio no siempre significa no tomar partido

La nueva oleada permite analizar también cómo expresan los asistentes su voluntad de ser neutrales.

El 87,6 % de las respuestas incluye algún aviso de imparcialidad.

Claude, por ejemplo, suele mantener esa cautela hasta el final y evita posicionarse.

Grok, en cambio, puede empezar advirtiendo de que no existe un partido objetivamente mejor y terminar decantándose por una opción concreta.

Es decir: una advertencia inicial de neutralidad no garantiza que toda la respuesta vaya a mantenerse neutral hasta el final.

El idioma modifica el mapa político que devuelve la IA

Otra de las tendencias que se repite es el efecto del idioma.

En enero ya vimos que preguntar en catalán, gallego o euskera hacía emerger con mayor frecuencia a partidos vinculados a esos territorios. En octubre vuelve a ocurrir.

El caso del euskera es especialmente ilustrativo: las recomendaciones directas quedan mucho más repartidas entre PSOE, EH Bildu, Sumar y PNV.

La lengua no funciona solo como vehículo de la pregunta, también aporta contexto.

Y eso tiene implicaciones claras para cualquier estrategia de comunicación en entornos plurilingües.

Las fuentes también cambian según el asistente

La nueva oleada permite ver con más claridad qué fuentes cita cada herramienta.

  • ChatGPT se apoya especialmente en webs de partidos e instituciones públicas.
  • Grok cita mucha más prensa.
  • Gemini recurre en mayor medida a medios autonómicos y Wikipedia.
  • Google AI Overview muestra una presencia relativa mayor de redes y plataformas.

Desde comunicación, este hallazgo es especialmente relevante: no existe una única dieta informativa de la IA. Cada asistente construye sus respuestas a partir de un ecosistema de fuentes distinto.

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Qué nos deja esta segunda oleada

Estas son las ideas clave del nuevo estudio:

  • No existe una “respuesta de la IA” global. Cada asistente responde de forma distinta.
  • Las respuestas no son estables. El comportamiento que observamos hoy puede no ser el mismo dentro de unos meses.
  • La lengua sigue funcionando como contexto. Condiciona qué actores aparecen y cómo se construye la respuesta.
  • La neutralidad declarada no siempre se mantiene hasta el final. Algunos asistentes empiezan con advertencias de imparcialidad y después terminan orientando o recomendando una opción concreta.

Por qué esto importa para comunicación

Todo esto tiene una implicación directa para quienes trabajamos en comunicación: la reputación algorítmica no es una foto fija.

No basta con preguntar una vez qué dice una IA sobre una organización, una marca o un partido y dar ese resultado por válido indefinidamente.

Hay que observar cómo evolucionan los asistentes, qué fuentes priorizan, cómo cambia el relato y qué ocurre cuando modificamos variables como la lengua, el momento o la plataforma.

También significa que no deberíamos limitar el análisis a una única herramienta. Si cada asistente responde de manera distinta, una monitorización seria debe comparar plataformas, contextos y fuentes.

>> En #LasImperdibles he desarrollado con más detalle los resultados de esta nueva oleada, con ejemplos, datos y una lectura comparativa respecto a enero. Desde allí puedes acceder al estudio completo.

Leer el análisis completo en Substack

Imagen de portada generada con ChatGPT.

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Cristina Aced - consultoría y formación en IA para comunicación
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