¿Y si la IA influyera en el voto?

Un estudio de la UOC y Science4Insights analiza cómo responden cinco asistentes de IA cuando se les pide una recomendación política.

Hace tiempo que hablamos de la inteligencia artificial como asistente de escritura, buscador conversacional o herramienta para ganar eficiencia. Pero quizá ha llegado el momento de plantearnos otra pregunta: ¿qué ocurre cuando la IA empieza a actuar como intermediaria en decisiones sensibles?

Por ejemplo, en la intención de voto.

Este es el punto de partida del estudio que hemos realizado junto a Ferran Lalueza, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), y Víctor Gil, de Science4Insights.

La investigación analiza cómo responden cinco asistentes de IA —ChatGPT, Copilot, Gemini, Grok y Perplexity— cuando se les plantean preguntas relacionadas con el voto. En total, lanzamos 1.220 consultas en cuatro lenguas —español, catalán, gallego y vasco— a partir de 61 preguntas basadas en las principales preocupaciones ciudadanas recogidas por el CIS: vivienda, paro, problemas económicos, inmigración, sanidad, calidad del empleo, entre otras.

Figura 1. Fases del análisis realizado en el estudio. Imagen generada con ChatGPT.

El estudio analiza es cómo responden los asistentes de IA cuando se les pide una recomendación política.

No todos los asistentes de IA responden igual

Uno de los principales hallazgos del estudio es que no todos los asistentes actúan del mismo modo.

ChatGPT y Grok son las plataformas que más tienden a ofrecer recomendaciones partidistas: ChatGPT lo hace en casi la mitad de los casos analizados (43%) y Grok en algo más de un tercio (35%). En cambio, Perplexity, Gemini y Copilot mantienen una posición de neutralidad casi absoluta y rechazan recomendar partidos en más del 90% de las ocasiones.

Este dato es especialmente relevante porque solemos hablar de “la IA” como si fuera una única tecnología con un comportamiento homogéneo. Pero no es así. Cada asistente tiene sus propias lógicas, sus filtros, sus criterios de respuesta y su forma de apoyarse en fuentes externas.

Desde el punto de vista de la comunicación, esto nos obliga a cambiar la mirada. No basta con preguntarnos si una marca, una organización o un partido “aparece” en las respuestas de la IA. También tenemos que analizar cómo aparece, en qué contexto, con qué tono, asociado a qué atributos y en qué plataformas.

Un partido puede aparecer mencionado con frecuencia en las respuestas de los asistentes y, aun así, no recibir recomendaciones explícitas. 

Figura 2. Ejemplos de consultas planteadas a los asistentes de IA. Imagen generada con ChatGPT.

Visibilidad no siempre significa recomendación

Otro resultado interesante del estudio tiene que ver con la diferencia entre visibilidad y recomendación.

Un partido puede aparecer mencionado con frecuencia en las respuestas de los asistentes y, aun así, no recibir recomendaciones explícitas. Es decir: estar presente no equivale necesariamente a estar bien posicionado.

Este matiz es muy importante para entender la reputación algorítmica.

En comunicación digital ya aprendimos hace años que no bastaba con aparecer en Google. Había que analizar en qué posición aparecíamos, qué resultados nos rodeaban y qué relato construían esos contenidos sobre nosotros.

Con los asistentes de IA ocurre algo parecido, pero con una complejidad añadida: la respuesta no es una lista de enlaces, sino una síntesis narrativa. La IA selecciona, ordena, interpreta y presenta la información en forma de respuesta. Y ahí se construye reputación.

No basta con preguntarnos si una marca, una organización o un partido “aparece” en las respuestas de la IA. También tenemos que analizar cómo aparece, en qué contexto, con qué tono.

Figura 4. Diferencia entre visibilidad y recomendación en las respuestas de IA. Imagen generada con ChatGPT.

El idioma también cambia la respuesta

El estudio también muestra que el idioma en el que se formula la pregunta influye en las respuestas.

En catalán, por ejemplo, se observa una mayor pluralidad de partidos mencionados que en castellano. Además, las lenguas cooficiales activan la presencia de partidos vinculados a esos territorios: ERC y Junts en catalán, EH Bildu y PNV en euskera, o BNG en gallego.

Esto confirma algo que desde comunicación deberíamos tener muy presente: en contextos plurilingües, la estrategia no puede diseñarse solo desde una única lengua dominante.

La forma en que preguntamos condiciona la respuesta. Y el idioma forma parte de ese contexto.

Para organizaciones, instituciones y partidos, esto abre una línea de trabajo muy relevante: monitorizar cómo varían las respuestas de los asistentes de IA según idioma, territorio y formulación de la pregunta.

Desde comunicación deberíamos tener muy presente que, en contextos plurilingües, la estrategia no puede diseñarse solo desde una única lengua dominante.

Figura 4. El idioma de la consulta modifica la pluralidad de partidos mencionados. Imagen generada con ChatGPT.

Las fuentes importan, y mucho

La investigación también analiza en qué fuentes se apoyan los asistentes para construir sus respuestas. Entre las más citadas aparecen Wikipedia, medios de comunicación nacionales como El País y RTVE, y las webs oficiales de los partidos.

Este punto conecta directamente con el trabajo de GEO (Generative Engine Optimization): si los asistentes recurren a determinadas fuentes para construir sus respuestas, la presencia y la calidad de la información en esas fuentes puede influir en cómo se presenta a una organización, marca o actor político.

Dicho de otro modo: los contenidos propios, las fuentes externas de autoridad, los medios de comunicación y los espacios enciclopédicos o institucionales forman parte del ecosistema que alimenta las respuestas de la IA.

Y eso tiene implicaciones directas para la comunicación estratégica.

Qué significa esto para la comunicación (política)

Este estudio no pretende decir a nadie qué votar ni evaluar programas electorales. Lo que analiza es cómo responden los asistentes de IA cuando se les pide una recomendación política.

Y lo que encontramos plantea retos relevantes.

Si cada vez más personas utilizan herramientas de IA para informarse, comparar opciones o tomar decisiones, los asistentes conversacionales se convierten en nuevos intermediarios informativos. No sustituyen a los medios, a los partidos ni a las campañas, pero se suman al ecosistema de influencia.

Para la comunicación política y estratégica en general, esto se traduce en varias recomendaciones:

  • Haz IA listening
    Incorpora los asistentes de IA a tu escucha activa. No analices solo medios, redes sociales y buscadores: pregunta también a ChatGPT, Gemini, Copilot, Grok o Perplexity qué dicen sobre tu organización, tu sector, tus temas clave o tus competidores.
  • Analiza cómo apareces, no solo si apareces
    Diferencia entre visibilidad y recomendación. Ser citado en una respuesta no significa estar bien posicionado. Revisa si la IA te menciona de forma positiva, neutral o desfavorable, con qué atributos te asocia y si te recomienda frente a otras opciones.
  • Diseña estrategias específicas para cada plataforma
    No trates “la IA” como un único canal. Cada asistente responde de forma distinta, cita fuentes diferentes y aplica sus propios criterios. Analiza el comportamiento de cada herramienta y adapta tu estrategia de contenidos y posicionamiento en función de esos resultados.
  • Trabaja la visibilidad por idioma
    En contextos plurilingües, haz consultas en las distintas lenguas relevantes para tus públicos. El idioma puede cambiar los actores que aparecen, la pluralidad de respuestas y el enfoque de la recomendación. Diseña contenidos y estrategias específicas para cada lengua.
  • Cuida las fuentes que alimentan a la IA
    Refuerza tu presencia en fuentes fiables, actualizadas y rastreables: web propia, medios de comunicación, fuentes institucionales, perfiles públicos, informes, bases de datos y espacios de autoridad. Las fuentes que consulta la IA condicionan cómo construye sus respuestas.
  • Convierte tus contenidos en respuestas útiles
    Crea contenidos que respondan a preguntas reales de tus públicos. Los asistentes de IA funcionan en lógica conversacional, así que tus contenidos deben ser claros, específicos, verificables y fáciles de citar.
  • Actualiza tu relato público de forma constante
    Revisa que la información disponible sobre tu organización esté alineada con tu posicionamiento actual. Si los contenidos que encuentra la IA están desactualizados, incompletos o dispersos, también lo estarán sus respuestas.
  • Monitoriza la evolución de las respuestas
    Repite las mismas consultas de forma periódica para detectar cambios, sesgos, ausencias o nuevas asociaciones. La reputación algorítmica no es fija: evoluciona con las fuentes disponibles, las actualizaciones de los modelos y la actualidad informativa.

Los asistentes de IA se convierten en nuevos intermediarios informativos. No sustituyen a los medios, pero se suman al ecosistema de influencia.

La IA como nuevo espacio reputacional

Una de las ideas más relevantes del estudio es que la IA generativa se está convirtiendo en un nuevo canal en el que trabajar la reputación.

No hablamos solo de aparecer en una respuesta. Hablamos de cómo se interpreta la información disponible, qué fuentes se priorizan, qué atributos se asocian a cada actor y qué recomendaciones se ofrecen o se evitan cuando una persona plantea una duda.

En comunicación corporativa y política, esto nos obliga a ampliar el mapa.

Durante años hemos trabajado la visibilidad en buscadores, la reputación en medios, la conversación en redes y la autoridad de los portavoces. Ahora hemos de añadir una nueva capa: la reputación algorítmica.

Porque cuando alguien pregunta a una IA por una organización, una marca, un partido o un sector, la respuesta que recibe puede influir en su percepción.

Y esa respuesta no aparece de la nada. Se construye a partir de fuentes, datos, patrones y decisiones de diseño que conviene analizar con mirada crítica.

Cuando alguien pregunta a una IA por una organización, una marca, un partido o un sector, la respuesta que recibe puede influir en su percepción.

Una línea de investigación que seguirá creciendo

Este estudio forma parte de una línea de investigación más amplia sobre cómo los asistentes de IA están cambiando la visibilidad, la reputación y la mediación informativa.

Ya no basta con preguntarnos qué dicen los medios o qué aparece en Google. También necesitamos saber qué responden ChatGPT, Gemini, Copilot, Grok o Perplexity cuando alguien pregunta por nosotros, por nuestro sector o por los temas que nos afectan.

Porque la pregunta ya no es solo si la IA puede ayudarte a escribir un texto, la pregunta es también qué texto está escribiendo la IA sobre ti.

Y, en contextos democráticos, qué papel puede tener esa respuesta en la formación de opinión y en la salud de la propia democracia.

¿Necesitas hacer IA listening?
Si quieres saber cómo aparece tu marca cuando alguien pregunta por tu sector, podemos ayudarte. Escríbeme y junto a Víctor Gil, desarrollador de la herramienta IA listening, haremos una auditoría de tu reputación algorítmica.

Repercusiones en medios (selección)

Imagen de portada generada con ChatGPT.

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