Cuáles son las funciones y competencias de un director de comunicación (dircom)

Post actualizado en febrero de 2026.

Qué es un director de comunicación

El director de comunicación, conocido habitualmente como dircom, es el responsable de definir, coordinar y supervisar la estrategia de comunicación de una organización. Su función principal es garantizar que la identidad, los valores y los mensajes de la empresa se transmitan de forma coherente a todos sus públicos, tanto internos como externos.

En un entorno cada vez más digital y fragmentado, el papel del director de comunicación va mucho más allá de la relación con los medios: implica gestionar la reputación, anticipar riesgos, asesorar a la dirección y contribuir a la toma de decisiones estratégicas.

Entendiendo la figura del dircom

Para ser un buen director de comunicación (dircom) no basta con saber de comunicación ni con tener habilidades de liderazgo. También hay que estar al día de las tendencias y ser capaz de interpretar el entorno. 

En el contexto actual, la dirección de comunicación actúa cada vez más como puente entre la organización y su entorno, ayudando a traducir expectativas sociales, cambios culturales y tensiones del contexto en criterios para la toma de decisiones.

El European Communication Monitor 2025/26 confirma esta evolución y muestra la consolidación del dircom como asesor estratégico de la alta dirección, con un papel cada vez más relevante en la interpretación del entorno, la gestión de la confianza y el acompañamiento a los líderes en contextos de incertidumbre. El informe señala, además, que una parte significativa de los profesionales dedica una parte creciente de su tiempo a funciones de asesoría interna y apoyo a la toma de decisiones.

En esta misma línea, el informe Approaching the future 2025, de Corporate Excellence, refuerza la idea del responsable de comunicación como un “líder conector”, capaz de aportar a la dirección una visión integrada de las percepciones, expectativas y juicios de los grupos de interés, tanto internos como externos, contribuyendo así a decisiones más informadas y coherentes con el propósito y los valores de la organización.

Los directores de comunicación se han convertido en asesores de la alta dirección y de los líderes de la empresa 

Esta evolución no es nueva. Ya en 2013, el European Communication Monitor de EUPRERA, describía al dircom como un “intérprete cultural”, capaz de comprender la realidad social e incorporarla a la gestión de las organizaciones.

En palabras de José Manuel Velasco: “el/la dircom es capaz de descodificar casi en tiempo real los movimientos del entorno y de anticipar su efecto sobre la organización”.

Fuente: European Communication Monitor 2025/26

El director de comunicación como director de orquesta

Antonio López, referente en la profesión y uno de los fundadores de la asociación Dircom, presentaba al director de comunicación como un director de orquesta.

La metáfora es especialmente acertada, ya que el dircom no ejecuta todas las acciones de comunicación, sino que coordina, alinea y da coherencia a múltiples áreas, equipos y mensajes, asegurando que la organización proyecte una identidad consistente ante sus públicos.

Desde esta perspectiva, resulta más sencillo entender cuáles son las funciones que desarrolla este profesional en el día a día. Su valor no reside tanto en tocar cada instrumento como en asegurar que todos suenan en la misma partitura, con un criterio compartido y una visión global.

Funciones del director de comunicación

Las funciones del director de comunicación hacen referencia a las responsabilidades que asume dentro de la organización y a las áreas en las que tiene capacidad de decisión y coordinación.

Me gusta el listado de funciones del directivo/a de comunicación que proponen en el blog de la agencia comma, al que he añadido algunas ideas:

  • Participar y guiar la definición del propósito y el relato de las organizaciones.
  • Definir, coordinar y poner en marcha la estrategia global de comunicación de la organización, que incluye comunicación interna y externa.
  • Atender las necesidades comunicativas de las distintas áreas de la empresa.
  • Gestionar la relación con todos los grupos de interés (stakeholders).
  • Participar en el comité de dirección de la organización.
  • Vigilar la coherencia de la organización y velar por su reputación.
  • Liderar la gestión de crisis y anticipar riesgos reputacionales.

Según el Estado de la Comunicación en España 2025 (ECE), las funciones que concentran hoy mayor peso en los departamentos de comunicación son las relaciones con los medios (48,7%) y la comunicación online y redes sociales (47,3%). Sin embargo, hacia 2028 la prioridad estará centrada en la estrategia y la coordinación de la función de comunicación (38%), de en el marketing, la marca y la comunicación con el consumidor (31%) y en la comunicación online y las redes sociales (30,7%).

Este reparto confirma la evolución del rol del dircom hacia funciones cada vez más estratégicas, transversales y vinculadas a la toma de decisiones, más allá de la ejecución táctica de acciones concretas.

Fuente: Estado de la Comunicación en España 2025 (ECE), de Dircom

Competencias esenciales para el dircom

Las competencias del director de comunicación se refieren a los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para desempeñar estas funciones con eficacia en contextos cada vez más complejos y cambiantes.

El listado podría ser infinito, pero podríamos decir que las competencias esenciales incluyen la relación con los medios —el origen de la mayoría de los departamentos de comunicación actuales—, la comunicación digital, la comunicación interna, la gestión de crisis, las relaciones institucionales y la responsabilidad social o ESG.

A estas áreas se suman hoy competencias transversales cada vez más relevantes, como la capacidad de análisis, la interpretación del contexto, el criterio estratégico y la habilidad para tomar decisiones informadas en entornos de incertidumbre.

En muchos casos, este profesional también colabora en la gestión de marca, la relación con los clientes y el diseño de campañas de publicidad, por lo que los conocimientos en estas áreas continúan siendo un complemento valioso.

Según el Estado de la Comunicación en España 2025 (ECE), la mayoría de los dircoms cuenta con formación en Periodismo (60%). Le siguen a mucha distancia los estudios de Publicidad y Relaciones Públicas (16%), aunque se observa una creciente diversidad de perfiles procedentes de ámbitos como Economía y Empresa, Derecho o Marketing, especialmente vinculados a la gestión de asuntos públicos y la interlocución institucional.

Fuente: Estado de la Comunicación en España 2025 (ECE), de Dircom

La mayoría de los profesionales continúan sus estudios de posgrado en el ámbito de la comunicación, probablemente debido a la necesidad de una especialización en comunicación estratégica. Ante esta necesidad de especialización continua, la escuela de #LasImperdibles 🧷 nace para ayudar a los profesionales de la comunicación a estar al día y adquirir las competencias y habilidades que necesitan.

Nuevas habilidades y evolución del rol

La evolución del rol del director de comunicación no responde únicamente a la incorporación de nuevas herramientas, sino a un cambio más profundo en la manera en que las organizaciones se relacionan con su entorno.

En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la abundancia de información y unas expectativas crecientes por parte de los grupos de interés, el dircom necesita desarrollar nuevas habilidades y capacidades para aportar valor estratégico a la organización.

La Arthur W. Page Society señala que, en este escenario, los Chief Communications Officers deben asumir un papel más amplio, vinculado no solo a la gestión de la comunicación, sino también al liderazgo cultural y reputacional de las organizaciones. Para ello, propone el modelo Progression Paths, que describe la evolución del CCO hacia distintos niveles de madurez profesional.

Según este modelo, los responsables de comunicación deben actuar como:

  • Guardianes de la marca corporativa, que velan por la coherencia y la reputación a largo plazo.
  • Activadores de la cultura empresarial, que alinean comportamientos internos y discurso externo.
  • Creadores de valor social, que conectan el propósito corporativo con las expectativas de la sociedad.
  • Profesionales con competencias en tecnologías de comunicación y análisis de datos, capaces de interpretar información compleja y apoyar la toma de decisiones.

Estas dimensiones no sustituyen a las funciones tradicionales del dircom, sino que las amplían y refuerzan. La excelencia profesional ya no se mide solo por la capacidad de comunicar bien, sino por la habilidad para interpretar el contexto, anticipar riesgos y aportar criterio estratégico en entornos inciertos y cambiantes.

Se puede consultar el modelo Progression Paths completo y las funciones propias de cada dimensión en cada uno de los estadios en la web de Page, donde además puedes responder a un cuestionario, ver tu puntuación y compararte con la media del sector. Y no solo eso: además puedes ver qué aspectos deberías trabajar para mejorar y avanzar hacia la excelencia.

Los dircoms necesitan tener nuevas habilidades y capacidades, porque las organizaciones se están volviendo más digitales, ágiles y basadas en datos

Por cierto, que la nomenclatura del cargo daría para otro post. Ya hemos hablado de dircom (directores de comunicación) y de CCO (Chief Communications Officer), aunque hay muchos más, como marcom (director de marketing y comunicación). Desde Corporate Excellence proponen cambiar el significado de las siglas CCO y evolucionar del Chief Communications Officer al Chief Corporate Officer, elevando la figura del responsable de intangibles a un punto de vista corporativo y garantizando así la transversalidad que exige su gestión.

La comunicación no es marketing

“La comunicación, como profesión, está en una encrucijada. La digitalización ha desdibujado las fronteras que determinaban el territorio competencial del responsable de comunicación de una organización”.

Son palabras de José Manuel Velasco en su blog, en un post donde advertía, a raíz del estudio The evolving communication function del Institute for Public Relations, del riesgo de que la comunicación pierda peso estratégico debido a la falta de definición de la función del dircom y a la invasión competencial desde el área de marketing, especialmente en el ámbito digital.

Siempre defiendo que comunicación y marketing no son lo mismo. Una buena forma de diferenciarlos es esta: el marketing está más cerca del negocio y la comunicación está más cerca de la reputación. Así lo concluye el informe Marketing y Comunicación. Hacia una estrategia alineada en defensa de la marca y la reputación, de la Asociación de Directivos de Comunicación (DIrcom) y ESIC. Añade que ambas disciplinas contribuyen a la salud de la empresa, pero desde enfoques diferentes.

Desde mi punto de vista, marketing se ocupa principalmente de impulsar las ventas a corto plazo, mientras que la comunicación contribuye a construir valor a largo plazo a través de la reputación, la confianza y la coherencia. Por eso, en mis consultorías de comunicación siempre explico que el trabajo en comunicación puede impactar positivamente en los resultados del negocio, pero de forma indirecta y sostenida en el tiempo.

Con la irrupción de lo digital y la aparición de canales compartidos (como las redes sociales), estas fronteras se han vuelto más difusas. El debate sobre si determinados canales pertenecen al ámbito del marketing o de la comunicación sigue presente en muchas organizaciones. Sin embargo, más allá de lo que las separa, resulta más productivo poner el foco en todo aquello que las une.

Cuando comunicación y marketing trabajan de forma alineada, la organización gana en coherencia, solidez de marca y conocimiento de sus públicos. Para lograrlo, es imprescindible una estrategia de comunicación global, alineada con la estrategia de negocio, que permita coordinar mensajes, acciones y objetivos sin diluir el papel estratégico de la comunicación.

El marketing está más cerca del negocio y la comunicación está más cerca de la reputación

El dircom en el Comité de dirección

Joan Costa, en su libro El dircom hoy, publicado en 2008, definía a la persona que dirige la comunicación como alguien que depende del máximo cargo ejecutivo de la compañía, forma parte del Comité de dirección de la empresa y, más allá de comunicar, se ocupa de alinear la comunicación con el negocio para crear más valor para la empresa y para la sociedad.

Pero más allá de la teoría, la pregunta sigue siendo pertinente: ¿qué lugar ocupa hoy realmente la dirección de Comunicación dentro de las organizaciones? ¿Tiene voz en los espacios donde se toman las decisiones estratégicas?

La respuesta no es menor, porque la posición en el organigrama no es solo una cuestión formal. Refleja el peso real que se concede a la comunicación y a la gestión de los intangibles en la toma de decisiones.

Aquí es donde los datos ayudan a aterrizar el debate.

Fuente: Estado de la Comunicación en España 2025 (ECE), de Dircom

El Estado de la Comunicación en España 2025 (ECE) confirma que el 54,4 % de los directivos de Comunicación reporta directamente al CEO o a la persona con mayor poder de decisión en el comité ejecutivo, y que el 32,3 % ya forma parte del Comité Ejecutivo.

Estos datos reflejan la consolidación de la dirección de Comunicación en el primer nivel ejecutivo de las organizaciones y refuerzan la idea de que el dircom ha dejado de ser una figura exclusivamente operativa para convertirse en un actor estratégico.

Más de la mitad de los dircoms reportan directamente al CEO o a la persona con mayor poder de decisión en el comité ejecutivo

Estado de la Comunicación en España 2025 (ECE), de Dircom

Además, según los encuestados, tres de cada cuatro CEOs valoran con una nota alta o muy alta (4 y 5 sobre 5) el desempeño de las áreas de comunicación. Un reconocimiento que pone de manifiesto la creciente relevancia de la comunicación como función clave para la gestión de la reputación, la confianza y la coherencia corporativa.

En un contexto marcado por la complejidad, la exposición constante y la aceleración de los cambios, contar con la comunicación en la mesa donde se toman las decisiones no es un lujo, sino una necesidad. El dircom aporta una mirada transversal, una lectura del entorno y un criterio estratégico que ayudan a anticipar riesgos, alinear discursos y tomar decisiones más informadas.

Retos y prioridades del dircom en los próximos años

Los análisis más recientes de entidades como Corporate Excellence, Edelman y EUPRERA coinciden en señalar algunos ámbitos que marcarán la agenda de la dirección de Comunicación en los próximos años.

Entre ellos destacan:

  • la activación del propósito corporativo
  • el trabajo de la reputación directiva
  • la necesidad de humanizar la marca corporativa en un contexto de creciente desconfianza y polarización.

A estos retos se suman otros igualmente relevantes, como la generación de confianza, la medición del impacto real de la comunicación y el uso responsable de nuevas tecnologías, que ya forman parte del día a día de los departamentos de comunicación.

En un entorno incierto y cambiante, el papel del dircom seguirá ganando relevancia como garante de la coherencia, la reputación y la confianza. Más allá de ser el responsable de comunicar, el dircom se erige como una figura clave para interpretar el contexto, anticipar riesgos y aportar criterio estratégico a la toma de decisiones.

Foto de Aron Visuals en Unsplash

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